PROCESIÓN EXTRAORDINARIA DE LA CARIDAD (I):

LA EUCARISTÍA

 

Cualquiera que entrara el 19 de junio en el templo de San Isidoro se encontró con una grata sorpresa. Al fondo, junto al ambón, una Virgen preciosa, elevada a una altura inusual sobre el trono y con sus galas mejores esperaba a ser festejada.

El reloj marcaba el avance del día y con él la llegada de la hora prevista para el inicio de la Santa Misa. Todo comenzó a sucederse a ritmo vertiginoso: llegada de las bandas de la hermandad, rezos ante la Imagen que aparecía imponente con su manto procesional y con un adorno floral a base de rosas blancas y claveles rosas dispuestos en piña, recepción de representaciones, preparación del cortejo litúrgico... Lentamente la iglesia se fue tiñendo de solemnidad; señoras con traje formal, caballeros encorbatados, muchos de ellos con una corbata de un color muy característico. La medalla con el perfil del Señor en la Columna se iba haciendo más y más presente sobre el pecho de los cofrades. Con rapidez el templo se fue llenando de fieles, como en los días de fiesta grande.

Pasaban poco minutos de las 8 de la tarde cuando el sonido del órgano al cargo de Don Santiago Navarrete anunciaba el comienzo de la procesión litúrgica. Los hermanos acólitos, reunidos y dirigidos por el Vocal de Portadores, Nicolás Cobo Sánchez, comenzaban su avance hacia el altar desde la sacristía. Actuó como Pertiguera, la primera mujer que sepamos que ha ejercido ese oficio en Úbeda, la cofrade Natividad Calvente, quien pronto impresionó a los presentes por la seriedad con la que ejerció su misión y la contundencia con la que dispensaba los golpes de su maza ceremonial.

 
 

La Vocalía de Cultos había dedicado mucho tiempo y esfuerzo a preparar esta festividad y, muestra de ello, es que su responsable Ana Belén Rus, figuraba también en el cortejo como acolito y portó la Cruz parroquial.

En los primeros bancos se sentaban la Junta Directiva, Rafael Orozco, Vestidor de Nuestra Señora y primer responsable que luciera en toda su majestad, junto con las representaciones de la Agrupación Arciprestal de Cofradías, Unión de Cofradías de Semana Santa de Úbeda, Cofradía de las Angustias, Grupo Parroquial de San Isidro, ambos por ser de la Parroquia de San Isidoro. También ocupaban un lugar destacado la Hermana Mayor de la Real Archicofradía de la Virgen de Guadalupe, Mariana Redondo y la de la Cofradía  de la Virgen del Carmen, Juana Sierra. Igualmente se recibió con alegría la presencia de una nutrida representación de Cofradía de la Columna y María Santísima de las Lágrimas de Baeza. La Hermana Mayor de la Cofradía del Santísimo Cristo de la Pasión, Tiscar Martínez, encabezaba asimismo una amplia representación de su corporación, dado que habían querido ser los primeros en homenajear a la Madre de la Caridad en un día tan especial.  Toda el ala de bancos más cercana a la Virgen estaba repleta de portadores, rigurosamente vestidos con traje oscuro y guantes blancos esperando a entrar en acción.

Los presentes fueron recibidos por una monición leída por el Hermano Mayor recordando que en esa celebración litúrgica se aunaban dos importante citas: la que cada semana tenemos todos los cristianos con Jesús, por medio del precepto dominical, y la que  en esta ocasión nos convocaba a todos a celebrar un acontecimiento de especial significación para todos los cofrades y devotos de María, el cincuentenario de su presencia como Cotitular de nuestra Cofradía, bajo la advocación —probablemente las más bella de cuantas se puedan imaginar— de la Caridad.

 
 

Las lecturas estuvieron a cargo de la Vocal de Ornamentación Isabel Medina,  y del Vicehermano Mayor, Salvador Marín. Este último leyó las emocionantes palabras de Pablo a los Gálatas (3, 26-29) “Los que os habéis incorporado a Cristo por el bautismo os habéis revestido de Cristo...”.

El especial carisma de la hermandad en torno a la caridad estaría presente en muchos momentos de la celebración, como en una de las  preces que se integraron en la oración de los fieles, elevada por la cofrade y contraguía del trono del Señor, Marí Paz Moro, que pidió la intercesión de María de la Caridad “por los que sufren, por los marginados, por los pobres de pan y de verdad; para que lleguen a ellos el mensaje de la salvación y vean en María, Reina elevada al cielo y glorificada, un signo de esperanza cierta”.

En la homilía, nuestro Capellán, había aludido ya a esa especial exigencia que tenemos no sólo como cristianos, sino especialmente como hijos de María de la Caridad. Ella, dijo, no es importante porque sea guapa “y mira que lo es”, sino porque fue la mejor discípula de Cristo e hizo de su vida un camino perfecto. La prédica de D. Robustiano, vibrante y llena de fuerza, sirvió para elevar aún más si cabe el tono emocional de la celebración, preludio de lo que quedaba por vivir.

La comunión se hizo bajo los acordes de la marcha “Caridad”, en la primera de las tres ocasiones en que sonaría esa noche, e inmediatamente después se produjo el primero de los actos de homenaje a María Santísima de la Caridad, a cargo, como ya se ha indicado, de la Cofradía del Santísimo Cristo de la Pasión. Tiscar Martínez se adelantó y entregó al Hermano Mayor de nuestra cofradía, Antonio Rivero, un primoroso pañuelo para que la Señora lo luciera en sus procesiones pasionales. La Cofradía agradeció el gesto y en ese momento se rezó la primera de las oraciones breves  preparadas como testimonio de gratitud, que jalonarían todos los actos:

“Señora de la Caridad: Permítenos reunirnos como hermanos en torno a la Pasión de tu hijo Jesucristo y alienta nuestros esfuerzos cotidianos para ser  dignos costaleros de su palabra de vida eterna. AMÉN”.

 
 

Las palabras finales de nuestro Capellán fueron una invitación general a participar activamente en la procesión que estaba a punto de empezar.  No fue extraño, por tanto, que al ritual “podéis ir en paz” no le siguiera la habitual desbandada de fieles. Había que organizar la procesión y había que hacerlo en un tiempo récord, pero ese es otro capítulo.
 

 
 

Texto: Bartolomé José Martínez García

Fotos: Eugenio Santa Bárbara (www.cruzdeguia.org)