Meses de planificación y trabajo están a punto de hacerse realidad. La Procesión extraordinaria de la Caridad es un momento estupendo para revivir lo mejor de nuestra vida cofrade.

 
 

Mañana sábado, a partir de las 8 de la tarde,  la Misa en San Isidoro tendrá para nuestra Cofradía una significación muy especia, como pórtico de los actos que cierran las celebraciones del cincuentenario de la Bendición de nuestra Madre de la Caridad.

Las previsiones meteorológicas son excelentes, un tiempo agradable en el que no pesará el traje con el que se ha sugerido que acudan los cofrades y devotos a participar en la procesión. Un recorrido por calles recoletas concebido para que quienes vayan en la procesión participen activamente en este acto de homenaje y de hermandad.

Han sido meses de reuniones, propuestas, discusiones, estudios, más reuniones, matices, más propuestas, e idas y venidas de papeles. Han sido muchas horas empleadas en buscar un trono que nos permitiera entrar en San Pablo, adaptarlo, organizar los distintos actos, ensayar, coordinar, escribir a propios y ajenos, informar, discutir... Cuando, sobre las 9 de la noche, la Virgen se asome al Claro Bajo, muchos pensaremos que ha valido la pena.

A estas alturas, los sentimientos son contradictorios. Unos, desde su responsabilidad, querrían que todo hubiera pasado con bien, otros, a ratos, anhelan zambullirse de lleno en la Procesión o estar ya viendo a la Virgen, esplendorosa, elevada sobre los hombres de sus portadores. Pero estas horas de espera tienen también su encanto: imaginar cómo podrá ir vestida la Señora, cómo sonará tal o cual marcha, qué sentiremos cada uno al ver a la Virgen en este día tan especial.

El sábado es un día para estar con la María de la Caridad; es un día para disfrutar junto a Ella; un día para responder con nuestro compromiso al regalo de su presencia entre nosotros; para volvernos a mirarla mientra avanza y decirle algo íntimo nacido desde el fondo de nuestro corazón.

Lo mejor, desde luego, es acompañarla en su cortejo procesional. Una buena siesta, si apetece o se necesita, y una merienda permitirán seguir la misa y estar junto a nuestra Madre todo el tiempo que se prevé que esté en la calle. El organigrama de la procesión ha previsto que todo se complete en un tiempo muy razonable, evitando las horas de sol más rigurosas.

Aún para quienes, por sus circunstancias personales, no le sea posible seguir toda la Procesión, existe la posibilidad de acompañarla en la Estación de Gloria que se hará en San Pablo. Este será un acto especial que quiere darle gracias a María, la madre de Dios y nuestra, por su amparo y protección.

Somos conscientes de que para algunos ni tan siquiera será posible acompañarla en ese momento o en alguna parte de su recorrido. Son las personas cuyo trabajo frecuentemente tiene que ver con nuestra seguridad o nuestro bienestar. También aquellos cuyos padecimientos nos les permiten salir de sus casas. Todos ellos pueden hacerse presentes desde donde estén por medio de la oración. La Cofradía los tendrá muy presentes y los encomendará especialmente a su Madre en un día tan señalado.

Así pues, hermano, todo se ha hecho para que la Señora se pasee por Úbeda en majestad: el trono montado, el guión preparado, nuestras bandas a punto, los portadores con sus hombros prestos. Ahora te toca a ti.

María Santísima de la Caridad y tus hermanos te estaremos esperando.